lunes 13 de julio de 2009

¿Hay alguien ahí?


Si, si, ella sigue viva. La vieron por la Aldea, aunque no eran fechas; en la boda famosa y esperada sonreía vestida de azul. La vieron planeando viajes y sueños allá por un País Bajo. Cantaba en un coche y se dejó caer en alguna terraza de moda; si, parece algo raro, pero alguna frecuenta. Sigue llegando tarde a los sitios, riéndose de absurdos juegos de palabras, pintándose en el asiento del copiloto. Echa de menos la lluvia, extraña los días del verano pasado en Caños de Meca, y sabe que pronto, para su suerte, llegará el otoño, pues el verano no es lo suyo, aunque se adapta a él. Busca ratos en los que se busca a sí misma. Casi le salen escamas en Caño Guerrero por pasar cinco horas entre olas y confidencias; sigue buscando la verdad de las cosas y el mejor lado de las personas, aunque no siempre lo logra. No le gusta lo que escribe, no se siente a gusto con ello; no pierde el empeño por juntar letras, pero a menudo se mosquea consigo misma… Intenta paliar el calor en la piscina, pretende mirar al frente para que quede bien atrás esa rachilla no tan buena que ha venido padeciendo. Disfruta con lo pequeño y procura que eso no le falte. Al fin está abandonándola un resfriado veraniego que la traía por la calle de la amargura… A veces, muchas veces os lee, a veces, demasiadas veces, no os comenta, sin ningún motivo especial, pero lo siente mucho. Sabe que volverá, o que tal vez no, pues tampoco es capaz de irse ¿y cómo vuelve quién no se va?

miércoles 1 de julio de 2009

Un año más…


Todos intentamos huir del tiempo, escapar de un Cronos griego o un Saturno romano que pretende devorarnos como un hijo más. Bueno, tal vez generalicé, y todos no; yo sí, pero es imposible, y un año más, volvió a ocurrir.

Hace poco, la mujer que se hizo madre el mismo día que yo hija, me recomendó que no descuidara ciertas zonas de mi cara, pues la piel también cumple años…
Hace dos semanas fui a mi primera despedida de soltera.
Dentro de tres días se casa la hermana de una amiga; una de esas personas que no es tan mayor pues sólo hizo las mismas cosas que tú un par de años antes, aunque ahora
parece subir los escalones de dos en dos…
Murió Michael Jackson, estaba ahí desde que yo nací y podré contar a las generaciones venideras que recuerdo este momento en la historia de la música…
Todo parecen signos de que me hago mayor. Comienza a planear sobre mí la sombra de la presión que la sociedad y la cultura marcan. Me acerco al cuarto de siglo; a esa edad las vidas tienen un sentido, unos pilares, ciertas metas más materiales o concretas que las que a mí se me vienen a la mente al pensar en ellas…
Pero ya no se puede hacer nada, hasta aquí hemos llegado y habrá que asumirlo, aceptarlo, celebrarlo…
Al fin y al cabo, no es tan grave; dicen que lo peor es en los veinticinco, cuando te catapultan a los treinta, aunque cuando me quiera dar cuenta estaré en eso… como decía Quevedo: sólo puede ir a peor.

NOTA: Tras celebraciones, idas y venidas, aquí dejo para que podáis verlo, el regalito de Moe de Triana, para que tenga uno propio en mis sustituciones en la tasca.

martes 23 de junio de 2009

Oda a la crítica



Más de una vez, cuando dejo por aquí algunos versos robados, muchos me dicen que no entienden de poesía, y a mí me hace gracia esto, ¿Qué entiendo yo? No tengo más estudios al respecto que los básicos, no tengo más cultura que la que dan pocos años y un puñadito de libros, yo sólo sé lo que me gusta y lo que no; sé lo que me trasmite, sé con qué me identifico. Reconozco lo que me da alas, lo que me hace soñar, lo que me recorre el alma y me conforta en ocasiones.
Por lo visto, no soy la única que lo entiende así, y hoy repetimos autor para demostrarlo. Con su maestría y genialidad, Pablo Neruda cuenta como los críticos y entendidos, los estudiosos y duchos de la materia, maltrataron su poesía, como le hicieron mil tropelías para concluir en que no era lo suficientemente interesante, y como él, prefería a la gente sencilla, los que acogieron y entendieron sus versos, los que se enamoraron con ellos, durmieron junto a sus rimas y las integraron en la cotidianidad de sus vidas. Por eso, seguramente yo no seré crítica o experta en nada, pero mientras un poema logre arrancarme ese sentimiento indescriptible, podré ser de esas personas que tendieron la ropa en una línea…
Para rematar, a las palabras de Neruda le pone voz otra de mis grandes debilidades; y es que a veces, todo se conjura para rozar la perfección.


jueves 18 de junio de 2009

Palabras…


Se ha vuelto a proponer que los internautas, mediante sus votos, elijan su palabra favorita en español. Cada vez que oigo, leo o veo algo relacionado con la noticia me paro a pensar cuál sería mi palabra…
Intento pensar cuál es la que mas repito, y si eliminamos algunos tacos creo que sería algo tonto tipo “realmente” o cosas así… De todas formas, eso mejor que lo digan los que más me escuchan…
Intento pensar en palabras que me gusten por su sonido… liberto, acritud, cirro, cretino, lontananza, amante, paradoja, obviamente… Tal vez no me gustan por su sonido, sino por como suenan. También podría ser alguna que me guste por su significado, abrazo, paz, aprender, solidaridad, mar, confianza, hermandad… u otras por significado no literal, sino asociado, vamos, que se lo asocio yo, como noche, café, música, ordenador, río, cine o copa…
Le doy vueltas a estos últimos días, y recuerdo que tal vez, la que engloba todo, sonoridad, sentido, significado… es la que se eligió el año pasado; AMISTAD

lunes 8 de junio de 2009

Quise ser


No sé si era una niña macabra, pero cierto es que rondando los siete u ocho años quise ser criminóloga, investigar pruebas, sangre, arañazos y balas… Si, quería. Luego, con nueve o diez quise ser abogada penalista. Después de haber visto todas las películas de crímenes y asesinatos que mis padres me habían permitido, comencé con el género que en mi casa se denominó “de juicios”. Imagino que a base de ver tantas, creció mi extraña pasión por las salas, las togas, y quizás en esas películas los abogados penalistas no siempre salían bien parados, o tenían vidas personales patéticas… O simplemente mi ambición cada vez menos infantil se disparó, y pensé que un fiscal mandaba más que un penalista y se pringaba menos que un juez. Finalmente, a los doce años, acabó mi carrera letrada, y decidí que sería periodista.
Hoy en día me encamino a algo bien distinto, la profesión que yo no elegí, fue la que me eligió a mí, y quizás eso sea lo que más me impresione. Ha sido lo que más me ha llenado hacer y estudiar en mucho tiempo, ha sido donde más útil me he sentido, donde más llena he estado, y tiene un exponente que la potencia; he probado sinsabores, he encontrado gente totalmente opuesta a lo que se supone a estos profesionales, e incluso he comprobado lo duro que es encontrar zancadillas, y a pesar de ello y de ellos, no se me han quitado las ganas; sigo pensando que es lo mío.
Hace unas semanas, un amigo se debatía dura y opuestamente en su futuro profesional tirado en el césped a la orilla del Guadalquivir. Otro tirado le dijo que recordara su profesión primera, la que quería ser de niño, y esa sería la correcta. Yo comencé a contar mi pasión por la criminología y todos se reían. Entonces, hice un enorme esfuerzo de memoria, y recordé que antes de eso quise ser otra cosa: quise ser escritora. Me parece que tardé poco en abandonar esa idea, me dijeron que aquello no era una profesión, y sin embargo, desde entonces y hasta la fecha, nunca he dejado de escribir.

jueves 4 de junio de 2009

Crónica de una muerte anunciada


Para mí, tal vez el principio del final empezó muy lejos de Sevilla. Acababa de llegar a lo que en aquel momento me pareció el techo del mundo, la barrera con el cielo, y la posibilidad de tomar aquella ciudad. Viendo Roma de aquella forma impresionante, se hacía real la letra de la canción que en tiempos usó nuestra compañía telefónica, la mía y la de quien me hablaba… No había montaña lo suficientemente alta ni valle lo suficientemente hondo… Desde la costa onubense me llegaban noticias de nuevos fichajes. Departí con mi hermano la información obtenida… No parecía del todo descontento, y yo pensé que lo mismo este año no iba a ser como los tres anteriores, este año iba a ser diferente para el Betis. Lo pensé con el viento dándome en la cara aquella tarde de un Agosto que se extinguía, y lo mismo San Pedro o alguna deidad romana me echaba una mano.
Lo que vino después, pues para qué decir. Se ve que los dioses paganos se olvidaron de nosotros en más de una ocasión. Llegó aquella frase de “Jugamos bien pero no ganamos”; no me pareció incierta del todo, lo malo era que cuando jugábamos mal el resultado no era mucho mejor. Vinieron muchas tardes malas, y muchas regulares. Llegaron cambios que cada uno juzgará si fueron buenos o malos, y de llegar llegó lo peor… Una vez más nos vemos en Segunda, y una vez más sentimos la impotencia de saber de donde nacen muchos problemas, y eso, perdón por la expresión “es una jodienda”. Y con esto no digo que haya que ir a insultarlo a la puerta de su casa, más que nada porque es inútil, pero tal vez, si nos plantáramos en serio… No sé, si nos negáramos a seguir en el juego de este señor, si ningún socio renovara su abono, si se le hiciera un vacío que hasta a él le doliera, entonces tal vez nos soltara las cadenas. No lo sé la verdad, no hablo yo, habla la resignación a medias con la desesperación de lo que hace poco dijo otra bloguera bética como es Zapat en el blog de otra idem (Dama), porque lo peor de esta situación es que tal vez el sacrificio no merezca la pena, no va a arreglar nada…
En fin, veremos que nos depara la temporada que viene, un añito en el infierno, o tal vez en el purgatorio; al fin y al cabo también Orfila entona el “mea culpa”.
En su última entrada, y como él, muchos vamos a purgarnos una vez más… Y mientras tanto… ¡con el Manquepierda siempre!

jueves 28 de mayo de 2009

Y entonces me encontré… II


Ya sabéis que me gusta encontrarme cosas por la ciudad, pero como estos encuentros son casuales, no siempre se puede prever, aunque por suerte soy persona de cámara en ristre.

Me gustaba la idea de tener un parque cerca de casa, sobre todo porque el ahora parque y parking antes era “el descampao” del barrio, y lo otro tiene un poquito de más caché. Me encantó la idea de que pusieran en él lagos artificiales, pero no sé como fui tan ilusa de no imaginar que ocurriría esto.



Para quien no lo aprecie bien, o esté algo extrañado, si, es un sofá, de hecho es bastante grande, y la casa más cercana estará a unos 500 metros como poco. La verdad es que se me da fatal calcular distancias pero vamos, que les ha tenido que costar lo suyo llevarlo hasta allí y luego tirarlo…

Por otro lado, camino de la Feria del Libro, en la confluencia de la Avenida de la Constitución con Fernández y González, junto a Filella, escuché bulerías, y muy bien cantadas además. Allí estaban, a las seis de la tarde, rodeados en su mayoría por turistas, nacionales y extranjeros, demostrando que a esa hora también se puede ser muy flamenco. Habrá quien piense que estaba hecho con la intención de aprovechar el paso de turistas; pues seguramente sí, porque en su mayoría esta ciudad vive de eso, pero lo cortés no quita lo valiente, y sea cual fuere la intención, a mí me encantó el ratito de cante y baile que nos ofrecieron. El grupo se llama Son de Afuera, y es literal, puesto que la bailaora era italiana y el guitarrista francés; el chico que cantaba portuense, y el de la caja no lo sé, aunque imagino que de alguna parte de Andalucía.




Y resultó que a la semana siguiente, volví a la Feria del Libro. Esta vez no encontré cantes, ni bailes. Encontré a la Dama del nombre más sevillano. Con ella llegó El Rock de la Calle Feria, recuerdos de un tiempo que no viví y una dedicatoria inesperada en un libro regalado.


Muchas gracias a Reyes, a Marina y por supuesto a Paco.